
Dos boyas de la misma marca, la misma forma y el mismo color. Una lleva plomo dentro y la otra no. Parece un detalle menor y es lo que decide si el día sale o se te va en enredos y lances cortos.
La diferencia práctica es una sola: dónde va el peso de tu aparejo. En la plomada va arriba, dentro de la propia boya. En la sin lastre lo pones tú abajo, en la línea. Todo lo demás (el lance, la deriva, la caída del cebo, la sensibilidad a la picada) sale de esa decisión.
Lo vemos con las dos que tenemos en tienda: la Boya Plomada Pera de Gaci y la Boya Pera Sin Lastre de Gaci.
Para qué sirve una boya, más allá de lo obvio
Todo el mundo contesta lo mismo: para ver la picada. Es la mitad de la respuesta y la menos importante. Una boya hace tres cosas a la vez:
- Mantiene el cebo a la profundidad que tú decides. El sargo no come en la superficie ni pegado al fondo todo el rato. La boya fija ese plano de pesca.
- Es tu peso de lance. Salvo que montes plomo suficiente en la línea, lo que sale disparado de la puntera es la boya. Su gramaje manda en la distancia.
- Trabaja la deriva. En una escollera con corriente lateral, la boya arrastra el cebo por la zona de pesca sin que tú tengas que recuperar. Ahí es donde se pescan la mayoría de los sargos.
Y avisa de la picada, sí. Pero si eliges la boya pensando solo en verla, vas a acertar en lo fácil y a fallar en lo que de verdad pesa.
Qué aporta una boya plomada
La plomada trae el contrapeso integrado en la base. Eso te da tres cosas:
- Lanza sola. No necesitas cargar la línea de plomo para llegar a la zona. En los tamaños grandes de la gama Gaci hablamos de 43 y 54 gramos de boya: eso vuela.
- Se orienta al caer. El peso abajo hace que la boya entre en el agua derecha y se quede derecha. Con viento de costado, una boya sin lastre mal compensada se tumba y deja de contarte lo que pasa debajo.
- Deja el bajo casi limpio. Como el peso ya está arriba, debajo de la boya solo va lo justo. El cebo cae despacio, con una caída natural, y eso en agua clara y con sargo desconfiado marca diferencias.
El precio de todo eso es la rigidez: la plomada Gaci admite 10 gramos de lastre adicional en cualquiera de sus cinco medidas. Si necesitas hundir el aparejo más rápido o pelear contra una corriente de fondo fuerte, ese margen se te queda corto.

Gramajes y medidas disponibles en tienda
| Talla | Medida | Peso de la boya | Lastre admitido |
|---|---|---|---|
| P-2 | 35 x 55 mm | 10 g | 10 g |
| P-4 | 39 x 62 mm | 25 g | 10 g |
| P-5 | 41 x 68 mm | 27 g | 10 g |
| P-6 | 45 x 73 mm | 43 g | 10 g |
| P-7 | 48 x 77 mm | 54 g | 10 g |
Qué aporta una boya sin lastre
La sin lastre pesa lo que pesa el cuerpo: entre 7 y 11 gramos según la talla. Casi nada. A cambio, admite mucho más plomo por debajo.
Tú decides dónde va el peso. Esa es la ventaja real. Con 20, 30 o 40 gramos disponibles puedes montar una oliva pegada al emerillón para que el cebo baje a plomo, o repartir el peso en dos o tres plomos de hendidura para que la caída sea escalonada.
Se hunde lo que tú quieras. Regulando el plomo ajustas cuánta boya asoma. Cuanto menos asome, menos superficie ofreces al viento y antes notas la picada, porque el sargo tiene que vencer menos flotabilidad para hundirla.
Baja rápido cuando hace falta. En agua batida, con espuma y resaca, el cebo tiene que atravesar la zona revuelta y llegar abajo. Ahí ganas por goleada a la plomada.
Lo que pierdes: si no montas plomo, no lanzas. Y si te pasas con el plomo, la boya se hunde y te quedas sin señal.

Gramajes y medidas disponibles en tienda
| Talla | Medida | Peso de la boya | Lastre admitido |
|---|---|---|---|
| PS-2 | 35 x 50 mm | 7 g | 20 g |
| PS-3 | 40 x 60 mm | 9 g | 30 g |
| PS-4 | 45 x 70 mm | 11 g | 40 g |
Materiales y sistema de fijación
Las dos boyas son de fabricación artesanal y comparten el mismo sistema, que es lo que las distingue de una boya de bazar.
La unión del contrapeso está patentada. En la plomada, el plomo no va simplemente pegado a la parte flotante: la unión evita que se despegue y forma un borde redondeado en el interior del contrapeso. Ese borde es el que impide que el nylon se corte cuando la boya sale de golpe en el lance o cuando choca contra una piedra al recuperar. Si has perdido aparejos sin saber por qué, ahí tienes un sospechoso.
El tubo de silicona del palito central. Va en la parte superior del palo que atraviesa el cuerpo, y tiene un orden de montaje que hay que respetar: primero pasas el hilo principal por el tubo, después colocas la boya, y luego vuelves a encajar el tubo en la punta del palito. El tubo sujeta el hilo principal contra el palo central y evita que el nylon de arriba se cruce con el de abajo durante el lance. Es el detalle que más enredos ahorra y el que más gente se salta.
El montaje, de arriba abajo
Mismo esquema para las dos, con una diferencia en el tercer paso:
- Hilo principal (monofilamento del 0,28 al 0,35 para sargo desde piedra).
- Tope de silicona si pescas a boya corrediza, para fijar la profundidad. Va antes de la boya.
- La boya, con su tubo de silicona colocado en el orden de arriba.
- Perla para que la boya no golpee directamente contra el nudo o el emerillón.
- Plomo: 10 g como máximo con la plomada, hasta 20, 30 o 40 g con la sin lastre según talla.
- Emerillón para cortar los giros del bajo.
- Bajo de fluorocarbono de 80 cm a 1,5 m y anzuelo de patilla o de argolla.
Un apunte de profundidad: empieza midiendo el fondo con la boya y ve subiendo el tope de 20 en 20 centímetros hasta que dé la picada. Es más rápido que probar a ciegas.

Qué monto en cada escenario
| Escenario | Boya | Talla | Por qué |
|---|---|---|---|
| Escollera con viento en contra, hay que llegar lejos | Plomada | P-6 o P-7 | 43 y 54 g de boya: la distancia la pone ella, no el plomo |
| Agua batida, espuma y resaca | Sin lastre | PS-3 o PS-4 | Cargas 30 o 40 g y el cebo atraviesa la revoltura |
| Puerto o zona abrigada, poca distancia | Sin lastre | PS-2 | 7 g y plomo mínimo: la boya apenas asoma y ves toques finos |
| Deriva larga con corriente lateral | Plomada | P-4 o P-5 | Entra derecha y se mantiene derecha durante todo el recorrido |
| Sargo desconfiado en agua clara | Plomada | P-2 | 10 g de boya y bajo casi limpio: caída lenta y natural |
| Fondos de más de 4 o 5 metros | Sin lastre | PS-4 | Necesitas plomo real para bajar el cebo antes de que derive |
Errores habituales
Elegir por tamaño en vez de por lastre admitido. El número que importa no es cuánto mide la boya, es cuánto plomo aguanta. Una PS-2 con 30 gramos colgando se hunde y no la vuelves a ver hasta que recuperes.
Meterle más de 10 gramos a una plomada. Ese es su tope, en todas las tallas. Por encima, empieza a tragar agua y pierdes la señal justo cuando pica.
Saltarse el orden del tubo de silicona. Si lo pones después de la boya en vez de pasar antes el hilo, el sistema no sujeta nada y vuelves a los cruces de nylon en cada lance.
Montar la sin lastre sin plomo. No es una boya ligera, es una boya que necesita que la completes. A pelo no lanza ni se orienta.
Usar la misma boya todo el año. El mar de agosto en una ría abrigada y el de noviembre en la costa abierta no piden el mismo montaje. Es material barato: tener dos o tres tallas en la caja sale más rentable que forzar una.
Preguntas frecuentes
¿Puedo usar la plomada sin poner nada de plomo?
Sí, y es su forma natural de trabajar. Los 10 gramos de lastre admitido son un margen para ajustar, no una obligación.
¿La sin lastre sirve para lanzar lejos?
Con plomo suficiente, sí. Pero el peso va abajo y eso hace el vuelo menos estable que con una plomada equivalente. Para distancia pura, plomada.
¿Pera o larga?
La pera es más compacta y aguanta mejor el agua movida. La versión larga se lee antes en la picada porque hunde más recorrido. Tenemos las dos en la misma familia: Boya Plomada Larga y Boya Larga Sin Lastre.
¿Se pueden usar con caña de corcheo telescópica?
Sí, es su terreno. Con cañas de corcheo de 6 a 7 metros y carrete mediano manejas bien las tallas medias y grandes.
¿El color naranja no espanta al sargo?
El naranja está arriba, para que tú la veas a 40 metros y a contraluz. La parte que mira al pez es la negra. Y a la profundidad a la que come el sargo, la boya es una silueta más.
Nuestra recomendación
Si pescas desde escollera o piedra y lo que necesitas es llegar, monta la Boya Plomada Pera. El peso lo lleva ella, el bajo queda limpio y el cebo cae despacio. Una P-5 cubre la mayoría de las jornadas y una P-7 te saca del apuro los días de viento en contra.
Si pescas en agua batida o quieres controlar tú cómo baja el cebo, monta la Boya Pera Sin Lastre y cárgala. Una PS-3 con 30 gramos repartidos es un aparejo mucho más versátil de lo que parece.
Y si dudas, pásate por la tienda o escríbenos por WhatsApp: cuéntanos desde dónde pescas, con qué caña y a qué profundidad, y te decimos la talla exacta. Sale más barato que comprar tres boyas para acertar con una.
